Guaido, una presencia innecesaria

 

La política es una ciencia tan inexacta como complicada, tanto más en este país donde nadie parece saber muy bien cómo va el asunto y la verdad es tan esquiva como sesgos cognitivos tenga quien pretenda deshilvanarla, desde mucho antes del chavismo ya era  un galimatías pleno de caciques y caciquitos  que hacían y deshacían a diestra y siniestra, solo con la salvedad que la posibilidad de negociar era menor, ahora los  250 millones de dólares por los que enjuiciaron a Carlos Andrés en su momento, son calderilla para algunos caciques de nuevo cuño, de esos que llaman enchufados. Entre esos misterios de la política sale al ruedo un “Presidente encargado” , la verdad a mí no me pareció raro pues pensé que la figura ya existía gracias al chavismo quienes en su momento implantaron al actual mandatario (mucho antes de las elecciones) sin importar mucho que el llamado seria para el presidente de la AN, pero bien, aparece Guaidó y con él toda una histeria a su alrededor, imagino que por la esperanza reencontrada de suponer que este nuevo fenómeno político pudiese forzar algún cambio sustancial en la palestra política, cosa que no sucedió.

Hoy el revuelo es porque lo eliminaron y en su lugar asume una directiva de una AN en el exilio sin más poder (aparente) que el de autonombrarse jefes sustitutos de la actual, antes de seguir debo acotar que tanto los del extranjero como los que hacen vida en el hemiciclo caraqueño me son absolutamente extraños, los de afuera no pueden hacer mucho y los de acá solo obedecen los dicterios de la presidencia, razón por la cual debo asumir que NO me representan, no han solucionado absolutamente nada más que su imagen, los problemas se agudizan y no hacen más que dar declaraciones sin sentido para evitar ser víctimas de sus jefes. En otro orden de ideas el país se ha vuelto una comunidad de provincias donde sucede de todo sin que pase nada, es decir, todos los gobernadores volvieron feudos a sus estados donde los funcionarios son recolectores de cualquier clase de impuestos (inexistentes) que sumados a los impuestos de ley terminan siendo una patente de corso para que solo los fieles vasallos puedan acceder a las bondades del capitalismo socialista que han implantado, por tanto seguimos en la misma (o peor) que antes de existir Guaido como figura “emblemática” de una oposición inexistente.

Pero eso no es todo, los ciudadanos siguen exigiendo elecciones “justas” pero con la misma organización, nadie le ha puesto la lupa a las maquinas ni a los procesos, todo parece una charada mal organizada entre fanáticos religioso que a pesar de ver que siguen chocando con la misma pared tienen la esperanza que a fuerza de cabezazos algún día la pared caiga, mientras tanto pasan os años y continuamos en la misma miseria e indefensión como si nunca hubiésemos pasado el siglo XIX, pero el drama es que votaron a Guaidó sin tener el derecho a hacerlo. Quizás es que estoy desinformado pero hasta ahora no he visto un solo avance en nada mientras el fulano presidente encargado estaba haciendo giras, hablando con mandatarios internacionales, reconocido hasta por la santísima trinidad mientras al “real” no lo querían más que los fascinerosos de siempre, puro comunista mala gente son quienes reconocen y aplauden de pie a quienes ya sabemos, mientras que a Guaidó le ponían alfombras rojas hasta en la ONU, pero siguió sin hacer nada, hasta el día de hoy no existe ni siquiera una plataforma web para que la gente pueda estudiar para decir que dejó un legado, tampoco hay becas, sueldos así sea en Bitcoin para los maestros, médicos y pare usted de contar gentes importantes pero mal pagadas que sobran en este país, pura red social , anuncios, discursos y payaserias en función de una pantalla que sospechosamente se parece mucho a otra pantomima más entre “opositores” y oficialistas.

No tengo idea de si el hombre hizo o no hizo, solo tengo la sensación de que fue un engaño bien elaborado conde algunos obtuvieron ganancias sin que al resto de los mortales les quedase clara alguna ventaja en eso de tener una presidencia encargada que además prometió, cese de la usurpación y elecciones libres que NO sucedieron, ni siquiera hizo el necesario ruido mediático para dar proyección a las reclamos de SmartMatick cuya demanda por fraude en contra de Venezuela pudo haber sido el gatillo que disparase las alarmas de todos, una explosión que pudo haber dado al traste con el aparato chavista, pero que pasó por debajo de la mesa, claro, eso invalidaba TODOS los cargos de “elección popular” desde Chávez hasta nuestros días, el silencio del gobierno en el exilio así como el de los fulanos que se dicen opositores los hace sospechosos de complicidad.

Creo que botar a Guaidó sigue siendo una estratagema publicitaria por parte del gobierno y sus aliados para mantener de alguna manera la atención desviada de todos los acuerdos fracturados por el mismo estado que van desde la estafa ONAPRE hasta las pensiones de miseria con las que castigan a los que trabajaron 30 años para pagar un seguro social que ni es seguro ni mucho menos social. En resumen, seguir con fantochadas del estilo Guaido o pensar que a alguno de estos políticos de nuevo cuño en realidad no tienen intención de salir del maltrato continuado de los monstruos del poder, eso significaría un sacrificio que muy pocos están realmente dispuestos a hacer, mientras tanto el país sigue en su largo camino al foso de la miseria, Guaido no es el problema, el problema de fondo está en la ciudadanía ensordecida con sus manías seudodemocráticas  que pretenden seguir el juego al poder que con falsa inocencia quieren hacernos creer  que existe un modo de hacer elecciones justas en un sistema pesuvizado, si Guaidó fuese un tipo serio podría pensar en nuevas formas de lucha que no implican seguir en este eterno dar cabezazos a la pared, hay formas y se supone que los políticos con poder son lo suficientemente inteligentes para solucionar las cosas de modo eficiente, no es Guaidó, somos los ciudadanos que debemos sustituir al pueblo, no debemos seguir apoyando los sistemas coprocraticos.

José Ramón Briceño

06/01/2023


 

 

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