Súper Bigote y Cilita o el insulto institucionalizado

 Acaban de terminar las navidades en Venezuela, un país empobrecido hasta niveles complicados de creer donde el estado, bajo la excusa de “ayudar” a la población, dona cantidades ridículas de dinero así como bolsas con alimentos , aunque suene bonito los llamados bonos que distribuye la administración a través de un documento llamado “carnet de la patria” son ridículamente ínfimos , así mismo las ayudas alimenticias son igualmente deficitarias, pero siendo el mayor empleador del país paga menos de ocho dólares mensuales como sueldo básico misma cantidad que reciben los jubilados de toda la administración pública sin importar mucho cual hubiese sido el trabajo o la estatura académica del jubilado.

Como si fuese poco, bajo la excusa de la crisis los sectores de salud y educación públicos son un desastre de miseria, en el primer caso porque los hospitales adolecen de todos los insumos necesarios y en algunos casos no tienen ni agua corriente, en el segundo, toda la infraestructura educativa está en el piso, si hablamos de los sueldos docentes , desde la escuela primaria hasta la universidad son salarios que no alcanzan ni para comprar el 10% de la canasta básica, razón que tampoco contribuye al mejoramiento de las condiciones de vida de nadie, desde los empleados que mueren de mengua hasta los alumnos cuyo nivel académico en muchos casos no da la talla ni para concursar por una plaza en ninguna universidad decente, en vista de todo esto podríamos pensar que la administración pública pudiese gestionar los fondos de cualquier manera a fin de solventar todas esas deficiencias, sin embargo, como si no bastase la desolación, van y gastan una millonada no cuantificable regalando 12 millones de muñecos de Súper Bigote y Cilita, dos supuestos superhéroes basados en la figura de la pareja residencial.

Como en Venezuela la transparencia administrativa es una rareza, nadie sabe a ciencia cierta cuanto se gastó en eso , quien los fabricó o de como gestionaron la importación pues 12 millones de piezas no son algo fácil de esconder, por ahí leí en alguna parte alguien que asegura se gastó la astronómica suma de 100$ por cada pieza , eso suma mil doscientos millones de dólares sin incluir los impuestos de rigor, pero digamos que fue menos, solo dejémoslo en el 10% de esa cifra que correspondería a 120 millones de dólares por el invento, con eso podrían al menos haber reparado todos los aparatos de radio terapia para enfermos de cáncer, pagar sueldos decentes a los maestros, levantar del piso a las universidades públicas y vaya usted a contar cuantos asuntos económicos urgentes pueden solventarse con esa astronómica suma de dinero. Digamos que es normal que cualquier país haga compras masivas de juguetes para los más necesitados (que siempre son un montón en cualquier parte del mundo), eso sería un gesto de humanidad que hasta yo aplaudiría de pie y exigiría una cobertura mediática profusa ante tal iniciativa, sin embargo, en esta ocasión no lo haré pues esa compra gigantesca fue hecha para idiotizar desde la infancia a la población más permeable a las mentiras estatales.

El esfuerzo publicitario más cercano a una cajita feliz pero con final infeliz por mostrar al presidente como el héroe que obviamente no es, debería ser calificado como un delito de lesa humanidad, desviar fondos o simplemente destinar un dinero que  puede ser invertido en asuntos importantes solo para engrandecer el lastimado ego de quien es señalado (en justicia) como culpable de los muchos desafueros cometidos en el país, no debe ser tomado a la ligera, es un insulto gigante a toda esa población que vemos a diario cazando en los basureros algo de comida, muriendo de mengua en los hospitales, ahogándose en un alud inflacionario que sorprende a los economistas que no entienden como se sostiene alguien con menos de 100 dólares al mes, debería ser castigado con el más puro rechazo.

En un primer momento pensé que quien le había dado la idea de SuperBigote y Cilita debería ser su peor enemigo, pero va casi un mes de la noticia y aun no hay indiciados, eso significa que toda la empresa fue dirigida y aprobada por el máximo líder en persona, cosa que apunta directamente a un personaje egomaniaco a quien poco le importa mantener las formas con tal de encumbrarse en la política. Aunque puedo especular todo lo que me provoque sin temor a estar muy lejos de la realidad, es esta misma realidad la que puede maltratarme carcelazo mediante así que no voy a profundizar mucho, en todo caso  el fenómeno de la grotesca repartición de los muñequitos me deja dos lecturas básicas, la primera es que el gobierno está buscando todas las opciones posibles para alienar a la población en función de buscar separarlos del descalabro económico nacional, haciendo creer que son héroes buscando soluciones, por otro lado estamos en presencia de una asamblea nacional totalmente desarticulada, donde en vez de diputados tenemos lacayos que gesticulan haciendo la parodia de ser serios pero en realidad forman parte de la misma comparsa pro gubernamental, de otra el escandalo hubiese sido mayor, por menos de eso destituyeron a un presidente a finales del siglo XX, en cambio estos cuando no aplauden callan, lo que en justicia es lo mismo.

José Briceño

03/01/2022

 


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